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¿Qué pasará con la relación con mi jefe post pandemia? Nos llevamos mejor a través de la pantalla

Por Carmen Gloria Rebolledo Recart. Socia Fundadora de CCBT.


No es difícil para el entendimiento entrar a conversar y analizar lo que estamos viviendo hoy a nivel mundial como seres humanos. Esta pandemia ha construido obligatoriamente un nuevo escenario social, en el cual todos somos actores por igual y en el que no hay diferencias de sexo, raza, color, nivel socioeconómico, status, etc.


De un momento a otro comenzamos el confinamiento y sin una previa inducción se inició el trabajo online desde el hogar. Una forma de trabajo conocida por todos a nivel de ideas y con diversos nombres como “Homeoffice”, Trabajo virtual” o “Teletrabajo” por nombrar algunos. Pero desconocido desde la práctica o desde la empírea como dirían los educadores y algunos sociólogos.


Este nuevo escenario social-laboral se ha ido construyendo y mejorando paulatinamente en estos meses, gracias a la adaptación innata de los seres humanos. Pero la adaptación del ser humano no es el único factor que ha colaborado hacia la sobrevivencia social-laboral. Hoy cumplen un rol fundamental los Millennials, esa generación que se destaca por su alta preparación y conocimiento de la tecnología y su cercanía con las relaciones virtuales. También se destacan por su sentido de bienestar personal y social que muchas veces se ha visto confundido por sus jefaturas como “falta de compromiso “o “conflictivos, siempre al choque y hablando de sus derechos tanto personales como grupales.




Este contexto era habitual observarlo antes de la pandemia en la mayoría de las organizaciones laborales y en palabras más simples era un verdadero choque generacional, que se veía a diario en distintos ambientes laborales y que por necesidad del funcionamiento de no se abordaban desde una mirada de entendimiento y comprensión.


Los Millennials hoy se desenvuelven laboralmente como un pez dentro de una pecera. Se les hace cómodo esta nueva forma de trabajar y sienten que su bienestar personal está atendido. Trabajan, cumplen con los requerimientos, son productivos y eficientes.


En consecuencia, las oficinas y las empresas siguen funcionando, pero adaptadas a los cambios y de la mano de la tecnología. Una tecnología que los propios Millennials han tenido que enseñarles a sus jefes o a compañeros de trabajo de edades más avanzadas, quienes por otro lado se han visto obligados a desarrollar la confianza en el otro para poder cumplir con sus tareas.


Este confinamiento provocó que se debilitaran o simplemente desaparecieran las paredes construidas en algunas organizaciones – quizás la mayoría – lideradas por personas sobre los 60 años o más, conocidos como los Baby Boomers.


Una generación que es un fiel representante de la resistencia al cambio y que se autodefinen de manera orgullosa como “hijos del rigor”, que nacieron y se formaron en una sociedad llena de deberes y muy pocos derechos, que los obligó a desarrollarse silenciosamente hacia la satisfacción de necesidades en forma lineal y que no dejaba espacios para pensar en el bienestar tanto personal como social en sus trabajos.


Lineal porque la sociedad de esa época imponía y establecía lo que era adecuado para la persona y que se veía reducido en salud, alimentación, educación y trabajo. Satisfaciendo estas necesidades básicas, la persona se tenía estructurar su vida: estudiar, pololear, casarse, tener hijos y trabajar con extensas jornadas laborales, de las que era impensado alegar.



Este estilo de vida de los Baby Boomers es el fiel reflejo de que el trabajo era el centro de la vida. Un trabajo, por cierto, cien por ciento presencial en el que era muy mal visto quejarse, pedir licencias médicas o permisos personales para ausentarse un par de horas o días del trabajo.


Uno de los aspectos positivos que podríamos rescatar de este confinamiento y teletrabajo obligatorios, es que el choque generacional del que habla al inicio de este artículo se convirtió en una fusión de generaciones. Por un lado, los Millennials han tenido que aprender a trabajar la paciencia y al mismo tiempo hacer de profesores y tutores de sus jefes y por el otro lado, los jefes estos han tenido que aprender a ser buenos estudiantes y saber pedir ayuda cuando la necesitan.


Ambas generaciones, polos opuestos en muchos aspectos, han comenzado un verdadero trabajo colaborativo en el que cada integrante entrega al servicio del buen funcionamiento laboral sus habilidades y aptitudes profesionales, su paciencia, control de impulsividad, la tolerancia y la resolución de conflictos de manera no violenta. Aspectos seudo olvidados antes de este virus con corona.


Esta reflexión es una invitación para un nuevo aprendizaje social hacia el beneficio de una mejora constante en los sistemas laborales y que nos deja como enseñanza que no todo lo viejo es malo ni que todo lo nuevo es bueno.


La necesidad de adaptarnos a una nueva forma de trabajar nos invita a construir un nuevo Bienestar Personal - Laboral Integral, a perder el miedo a innovar y a probar nuevas formas de trabajo dependiendo de las necesidades y realidades diferentes de todas las personas que conforman un equipo de trabajo, lo que se puede traducir en la flexibilización de las jornadas laborales y generar una armonía entre las horas de trabajo presenciales y remotas en pro del bienestar de los colaboradores y que se verá traducido en mejor disposición al trabajo, compromiso con la empresa y eficiencia al ver que sus bienestar personal es considerado como un aspecto importante para el empleador.


Reflexionemos sobre la importancia de mantener este cambio de modelo de trabajo cuando pase la pandemia y que nos permita seguir trabajando colaborativamente con una fusión saludable generacional. Sin descuidar que las relaciones humanas necesitan el contacto físico, las miradas y el lenguaje corporal para promover la creatividad.


Invito a los líderes a iniciar un nuevo Bienestar Laboral Integral Sistémico, centrado en la persona indistintamente a su generación, ya que todos participan en un mismo escenario laboral, pero con diferentes enfoques de la sociedad.


Es importante saber aprovechar la sabiduría, el esfuerzo y rigor de los mayores de 60 años. Aprender de las cualidades de adaptación al cambio y buenos mediadores que son la Generación X (actualmente entre 45- 59 años aproximadamente). Sacar provecho de lo bien preparados en tecnología que están los Millenials y los buenos profesores que pueden llegar a ser en esta área y en lo referido a la búsqueda constante del bienestar personal y social y también valorar el desapego a lo material y conciencia del cuidado del medio ambiente y sustentabilidad que tiene la Generación Z que poco a poco comienza a formar parte de la fuerza laboral de nuestra sociedad.

Acerca de CCBT. Consultora Cultura del Buentrato.


CCBT es una consultora sico-educativa laboral que se ocupa y motiva el asesoramiento y aprendizaje en la práctica de co-construir en diversos sistemas humanos una Cultura del Buen Trato. Humanizando las relaciones personales y desarrollando un nuevo bienestar laboral sistémico e integral saludable, que se centra en la persona en relación a sí misma, con los otros y con su entorno. Busca crear un ambiente colaborativo, con resolución de conflictos de manera no violenta, fusión de generaciones, felicidad laboral que se consigue a través de un ambiente Bien Tratante de acuerdo a las necesidades y demandas de esta sociedad.


La Cultura del Buentrato es una nueva forma de pensar, sentir y actuar. Donde el valor y el respeto de sí mismo es tan importante como el respeto hacia el otro y que se consigue a través de un entorno de orden, jerarquía organizacional, descripción clara de roles y funciones, disciplina en los procedimientos y en el actuar, humor, liderazgo positivo, trabajo colaborativo, comunicación asertiva, autocuidado, empatía y resiliencia grupal. Todo esto enfocado hacia la felicidad laboral.


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